En nuestra experiencia visitando empresas para la valuación de activos industriales es un común denominador encontrarse en los pasillos, los patios, a la entrada, a la salida, en cualquier rincón disponible, líneas de producción desactivadas, equipos que algún día van a ser repotenciados, partes de maquinaría y equipos que servirán con repuestos para otras en funcionamiento, chatarras y también cantidades de repuestos para equipos que ya no existen o que no están en funcionamiento.
Muchas veces el desconocimiento de la existencia de estos activos improductivos se debe a la falta de un control apropiado de los inventarios de activos, a una política apropiada para su manejo o a la falta de información debida de los intereses, objetivos y de los roles de equipo de producción y mantenimiento dentro de la empresa.
Cuando esto no se socializa o no se le da la importancia dentro del diario quehacer en el trabajo comienzan a aparecer estos vacíos que no tienen control o carecen de un responsable para tomar las decisiones y acciones adecuadas y es allí justamente en donde comienzan a aparecer los activos improductivos arrumados por los rincones de la empresa.
¿Pero entonces cómo afrontarlo y sobre todo cómo dar solución a estos cúmulos de equipos fuera de servicio que no generan valor dentro de los ciclos productivos y que si son una fuga silenciosa de recursos y de dinero? ¡pero cómo! ¿de dinero? ¿de recursos?
Si, así es, estos activos ocupan recursos, afectan el flujo de caja, alteran los estados financieros e incluso los impuestos. Mantener el control y tomar decisiones a tiempo permitirán mitigar estos eventos financieros.
A través de nuestra experiencia, hemos ayudado a identificar estos problemas que finalmente terminan en decisiones, que dependiendo del tiempo que ha transcurrido desde la desactivación del activo serán más o menos impactantes en los resultados, pero sin duda alguna, siempre positivas hacia el futuro para mitigar estos negativos resultados que son normales en el desarrollo de cualquier actividad pero que, con decisiones apropiadas y a tiempo resultan sanas para la operación.
Y es que, dependiendo del tamaño de la empresa y sobre todo de la capacidad de producción y del sector en el que se desempeñe, el impacto será variable en mayor o menor proporción.
En alguna oportunidad, en una visita de una importante empresa de fabricación de tubería de concreto para hacer la valuación y clasificación de algunos equipos chatarrizados para vender, encontramos algunos puente grúa abandonados en los patios de la empresa y preguntamos al jefe de planta si los incluíamos en la venta, a lo que nos respondió que no, porque él tenía un proyecto y los necesitaba para ese desarrollo. Tres años después regresamos para hacer el mismo ejercicio y en nuestra inspección volvimos a encontrar el mismo equipo exactamente en la misma posición con mucho mayor evidencia del paso del tiempo y deterioro por la acción de la intemperie, y sí, el jefe de planta sigue teniendo pendiente un proyecto y los necesita.
En otra ocasión estábamos para una empresa muy grande con más de 15 plantas de producción a nivel nacional, estaba en una actividad similar, identificando activos improductivos, equipos obsoletos, chatarras y repuestos para dar de baja (esto merece un capítulo aparte que trataremos más adelante). Los valores en libros de todo esto que tenían identificado para la venta sumaba más de $1.000 millones de pesos, las expectativas de valor de recuperación no superaban los $100 millones, obviamente esto al área financiera no le va a gustar mucho pero es necesario depurar los inventarios, liberar espacio de almacenamiento, depurar la real planta y equipo con la que cuenta la empresa y que realmente está en operación y produciendo. El impacto financiero en un solo período contable es alto, bajar el inventario de $1.000 millones, ingresos no operativos por $100 millones, pero también disminuir los activos que no están produciendo representa una reducción de impuestos, al final todo redunda en una mayor transparencia en los resultados financieros y unos indicadores de gestión más claros y transparencia para los inversionistas y dueños del negocio.
Otro caso, que tenemos y todavía sin resolverse. Hace más de 8 años visitamos una empresa, también con el mismo objetivo clasificar lotes de chatarra y equipos improductivos. Iniciamos la inspección, hicimos la clasificación, definimos los lotes y encontramos una bodega de unos 1200 metros cuadrados, en ese entonces aproximadamente la mitad de la bodega estaba ocupada por equipos improductivos con un grado de obsolescencia alto, especialmente para esa empresa que es líder en el mercado, equipos con una edad de más de 40 años. Propusimos incluirlos en la venta, pero dijeron que lo consultarían con las directivas. Ante la expectativa del valor de recuperación la respuesta fue negativa y no tocamos el tema, estamos hablando de una expectativa de recuperación de efectivo de unos $50 millones en ese momento, se hizo la venta de la chatarra y de los otros equipos menores con todo éxito. Hasta ahí todo bien, tenían la intención de ponerlos al día, repotenciarlos y ponerlos a producir. Dos años después nos llaman, “tenemos el visto bueno de la gerencia para retomar el proceso de venta de los improductivos”, que buena noticia, retomamos el tema planteamos el procedimiento, las expectativas, mucho entusiasmo por el director de área, “vamos a pasar para aprobación”, nos dijo. Quince días después, “lamentablemente la junta directiva dice que el valor propuesto de venta es muy bajo y no aprobaron el proyecto”. Bien, no hay problema cuando se decidan nos vuelven a contactar. Dos años después, recibimos un correo: “Ingeniero, necesitamos desocupar la bodega y ahora sí es imperativo vender esos equipos”. ¡Listo! ya pasamos nuestra propuesta de venta. Es un buen negocio, así es que nuestro equipo está entusiasmado. Ahora sí vamos a hacer el proyecto. Dos semanas más tarde. Lo lamentamos, la junta directiva no aprobó el proyecto.
Dos años más tarde, recibo el correo (creo que ya es costumbre) no he mirado si hizo copy paste, “definitivamente tenemos que liberar esa bodega…”, voy de nuevo a reunión, esta vez no hay entusiasmo, ni expectativas de mi parte, creo que voy más por el café. Nuevamente la propuesta, la consulta con las directivas y aquí estoy cuatro meses después esperando la respuesta, creo que el director de área no se anima a comunicarme la decisión de la junta directiva.
El tema en este punto para analizar es cuánto le cuesta a una empresa mantener unos equipos improductivos guardados, ocupando espacio, gastando en seguros (seguramente los deben tener incluidos en su relación de planta y equipo), y el espacio de esa bodega que además ya está casi al 100% ocupada con otros improductivos.
10 años, al menos de lo que yo tengo conocimiento, de una bodega que, por su ubicación a precios de hoy, puede tener un canon de arrendamiento entre $16 a $20 millones. Hagan sus cuentas.
El costo de la información oportuna para tomar decisiones apropiadas y en el momento justo tiene un valor incalculable. No solamente en cuanto al presente, sino evaluando las tendencias, el movimiento de la economía, de la industria, de los sectores productivos y de la tecnología permitirán estar a la vanguardia de los cambios y tomar acciones predictivas y anticiparse a hechos que pueden significar mucho dinero e inclusive poner en juego la permanencia en el mercado.
La forma de administrar, comprar, hacer mantenimiento, la vida útil de los equipos ha cambiado y por lo tanto las funciones del área de mantenimiento, control de activos e inclusive el manejo contable debe acomodarse a estas realidades.
Indudablemente cada sector productivo tendrá mayor o menor impacto dependiendo de la forma en que cambien las tendencia y tecnología y de cómo lo impacte en su cadena productiva.
Esta es la razón y sentido de AyB Ingeniería de Valuaciones y de ahí nuestro lema:
“Damos valor a sus activos”
No es sólo valorar en términos económicos, es hacer un diagnóstico y valoración en términos de productividad, rendimiento y actualización en un contexto dinámico como lo es la economía actual.
